martes, 10 de febrero de 2015

La bazofia resultante del “ingenio” de Chespirito”

Por más de treinta años, mis amigos familiares, estudiantes y conocidos, me han estado comentando la grandeza de Roberto Gómez Bolaños, conocido internacionalmente como Chespirito.
Hoy, por alguna razón y después de haber muerto el mencionado productor, llegó a mi correo (el remitente era Televisa, como le hizo para obtener mis datos, no lo se), un “paquete” conteniendo 4 enlaces de los programas favoritos de todos. Dos de los videos se trataban de la tan famosa serie de “El Chavo del 8”, uno era de “El Chapulín Colorado” y el último era de “El Chómpiras, “La Chimoltrufia” y “El Botija”. (Con esos nombres he de decirles que no se me antojó abrirlos, pero por curiosidad, decidí verlos para saber la razón por la cual la mayoría de los mexicanos y latinoamericanos se vuelven “locos” y se ríen tanto.
En fin, entrando en materia, al ver a los personajes de la vecindad, me encontré con una sarta de incoherencias y estupideces (en los dos capítulos); pleitos entre el Chavo (Gómez Bolaños) y la Chilindrina (Ma. Antonieta de las Nieves), entre la Chilindrina y Quico (Carlos Villagrán), entre Quico y el Chavo, entre Doña Florinda (Florinda Meza) y Don Ramón (Ramón Valdés), gritos, mentiras como por ejemplo, Quico diciéndole a su mamá (Doña Florinda) que Don Ramón le hizo algo, le quitó algo, etcétera; engaños, por ejemplo, Quico prometiéndole cosas al Chavo y a la Chilindrina, sin la intención de cumplir; Don Ramón engañando al Casero apellidado Barriga (Edgar Vivar), con el pago de la renta; la hija de Don Ramón, la Chilindrina, engañando al Sr. Barriga con respecto a la ubicación de su papá, violencia (pleitos y golpes entre los “niños”, la mamá de Quico pegándole a Don Ramón (cachetadas, escobazos, coscorrones y hasta con un bat de baseball) violencia infantil (Don Ramón dándole un “coscorrón” al Chavo, pellizcando a Quico; también hay destrucción del idioma (fue sin querer queriendo, Ron Ramón, y que yo ero... etcétera, etcétera), además de promover la falta de respeto a los mayores, como el ponerle el apodo de La Bruja del 71 (Angelines Fernández), que Quico le diga “chusma” a Don Ramón al tiempo que le pega en el hombro (repitiendo lo que su mamá le dijo); llamando Profesor Longaniza al Profesor Jirafales (Rubén Aguirre), entre otras cosas.
No le vi la gracia a que se estén peleando, Doña Florinda histérica contra Don Ramón y llega el Profesor Jirafales y Doña Florinda, se transforma en una dulzura (sic), en fin, no le vi la gracia para nada. (eso en los dos videos del Chavo).
Luego decidí ver a “El Chómpiras” y compañía, de verdad, una verdadera tragedia para nuestro idioma (Yo como digo una cosa, digo la otra; chales, órales, chafa, váyase rete-rápido ‘pa juera, entre otras “bellezas”. Aquí justifican el hecho de que “El Botija” (Edgar Vivar) y “El Chómpiras” (Gómez Bolaños) sean rateros, que el Sargento Refugio (Rubén Aguirre) hace el papel del policía inepto e inútil al que “convencen” de que no hay delito sí el robo se frustró! De la misma forma promueven el sonsonete de barrio bajo, las fachas de “La Chimoltrufia” y su constante “o como digo una cosa, digo la otra”, su “pos”, su “chale” entre otras “genialidades”.
Después de haber visto esos dos videos, me decidí a ver el último, el del “Chapulín Colorado” un personaje patético, miedoso, tonto por decir lo menos, que confunde los dichos (inicia un dicho y lo cierra con otro), un personaje que denigra su uniforme, pero que además exhibe a los otros personajes los presenta cobardes, inseguros, inútiles e ineptos, pues necesitan de un estúpido para “sobrevivir” la situación en la que se encuentran y que, de forma fortuita acaba por “enviar” a la cárcel al “villano” en turno.
En fin, después de haber pasado una hora con veinticinco minutos viendo los 4 capítulos que me llegaron, solo puedo pensar que estos programas estaban “pensados” o llevaban la intención de “entretener” a un sector de la población con escasos conocimientos, con falta de intelecto y carentes del más mínimo criterio. Tres series que perduraron (y perduran hasta el día de hoy, incluso de forma animada) gracias a la escaza cultura de nuestra gente.
Sé que mucha gente me tachará de amargado, de infeliz (falta de felicidad, no de méndigo), “cerrado” al “humorismo” tan “finamente” manejado por Gómez Bolaños, pero lo único cierto es que fueron 80 minutos de mi vida desperdiciados de la peor manera y que solo contribuyeron a incrementar mi desprecio por los programas antes mencionados.
En mi opinión, el gobierno debió haber prohibido la transmisión de dichos programas y hoy en día, debería prohibirlos pues son nocivos para los niños.