miércoles, 14 de mayo de 2014

Siete indicios inconfundibles que delatan a las agencias de traducción "fraudulentas"


En Internet hay miles de agencias de traducción, aunque hoy en día prefieren llamarse «proveedores de servicios lingüísticos», más que nada para ocultar el hecho de que son meros intermediarios y no proveedores de servicios, puesto que los servicios de traducción obviamente son prestados por traductores, no por agencias de traducción.

Y en Internet hay casi tantas agencias de traducción como traductores.

La pregunta es: ¿cómo hace el cliente para encontrar un traductor o agencia de traducción honesto, comprometido y bien formado antes de que suceda lo inevitable y su proyecto de traducción quede completamente desfigurado?

Hay muchas señales fidedignas que nos permiten separar la paja del trigo a la hora de buscar un proveedor de servicios de traducción competente, puesto que también hay traductores y agencias de traducción serios y fiables.

He aquí, pues, una lista de afirmaciones engañosas, absurdas y por lo general totalmente espurias que suelen plagar los textos propagandísticos de los sitios web de agencias de traducción impostoras.

1. Contamos con certificación ISO.

Esta afirmación rimbombante y totalmente sin sentido suele ir acompañada de un número mágico, como por ejemplo: «Nuestros procesos certificados según la norma ISO 9001:2008 garantizan un servicio de traducción profesional de calidad excepcional». Se puede diseñar un método y una norma, por ejemplo, para procesar correctamente un producto cárnico, desde la manera adecuada de faenar un pobre cerdo hasta la mejor forma de producir una salsa sabrosa, o para las mezclas de hormigón que se usan en la construcción de puentes, rascacielos y refugios nucleares u otros procesos de fabricación, e incluso algunos procesos de prestación de servicios. Lamentablemente, no hay un método práctico que pueda aplicarse al proceso de traducción porque la traducción no depende tanto del método empleado sino de las cualidades del traductor, algo muy difícil —aunque no imposible— de medir y cuantificar.

Una afirmación genérica que diga «Contamos con certificación ISO 9001:2008» no es más que una triquiñuela publicitaria orientada a clientes ingenuos, y quienquiera que entienda un poco de traducción lo sabe.

2. Traducimos todos los idiomas en cualquier área de especialización.

Esto generalmente significa que nadie en esa ambiciosa agencia de traducción tiene conocimientos especializados sobre nada, de ahí que no tenga otra opción que aceptar trabajo desde y hacia cualquier idioma y en cualquier área. ¿Cómo puede alguien tener la desfachatez de afirmar que se desenvuelve con soltura en todos los campos del conocimiento humano (y en todos los idiomas) en la mitad de la segunda década del siglo XXI?

Este tipo de conocimiento universal, llamado pansofismo (que equivale a conocer todo, o casi, sobre todo lo existente, desde aquella fantástica predecesora de la química llamada alquimia hasta las matemáticas y todo lo demás, incluidos los idiomas más importantes del pequeño mundo que había en ese entonces) todavía era una meta alcanzable a comienzos del siglo XVII, cuando los conocimientos humanos eran bastante limitados.

Pero claro, como solo necesitan saber una cosa —cómo comprar barato y vender caro—, los intermediarios que venden traducciones son los nuevos pansofistas autoproclamados de nuestra era y se «especializan» en todos los idiomas y todos los campos.

3. No trabajamos con traductores, sino con doctores, abogados, especialistas posgraduados, etc.

Esta afirmación delata una total falta de comprensión del oficio de traductor. Todo buen doctor o abogado tuvo una formación especial y cuenta con experiencia pertinente, y lo mismo vale para los traductores. Se puede llegar a ser un buen traductor sin haber tenido una formación lingüística especializada, pero no sin tener conocimientos profundos de al menos dos idiomas, algo que solo se logra tras muchos años de estudio y otros tantos de experiencia como traductor especializado. Así, un muy buen doctor puede ser un pésimo traductor, porque son dos tipos de trabajo que requieren cualidades específicas muy distintas.

Además, cabe recordar que los abogados y especialistas posgraduados difícilmente aceptarían trabajar por las tarifas irrisorias pagadas a traductores aficionados por agencias de traducción que se venden de esta manera absurda en sus sitios web.

4. Cada traducción es revisada en el marco de nuestro riguroso sistema de edición en varios niveles y mejorada una y otra vez por 5 (6, 7 y hasta 10) de nuestros expertos sectoriales bilingües gracias a nuestro proceso patentado de control de calidad de traducciones.

Este artificio publicitario es tan pueril que está orientado a clientes particularmente ingenuos. Aunque un proceso de deconstrucción y reconstrucción en múltiples niveles ayudara a producir una buena traducción —lo que de por sí ya es una falacia, como bien expliqué hace varios años en este artículo publicado en The ATA Chronicle—, ¿cómo es posible que alguien pueda pagar a 5 (o hasta 7 o más) expertos altamente calificados para que trabajen en una misma traducción, y cuánto podría llegar a costar esa traducción, considerando que pocos expertos altamente calificados aceptarían trabajar gratis?

5. Contamos con 3000 (hasta 4000 o 5000; generalmente no más de 10 000) traductores expertos altamente calificados en nuestra base de datos.

Pues bien: si en el mundo con suerte hay un puñado de traductores altamente calificados y especializados en un rubro y un par de idiomas específicos, ni hablar de 3000. Lo que realmente significa este disparate es que la agencia de traducción recaba la máxima cantidad posible de contactos para su base de traductores para que, cuando le llegue un proyecto de traducción, pueda adjudicárselo al traductor que ofrezca la tarifa más baja y quedarse con el margen más alto posible.

Las agencias de traducción de calidad, honestas y experimentadas, que realmente se especializan en un rubro y conocen la profesión de verdad, generalmente se limitan a trabajar con unos pocos traductores que destacan en un campo determinado porque esa es la mejor garantía de obtener una buena traducción. Saben que necesitarían una base de datos de 3000 (4000 o hasta 10 000) traductores en la cual hurgar para buscar las tarifas ínfimas que suelen ofrecer traductores zombis cuyo trabajo no dista mucho de una traducción automática, como he explicado, por ejemplo, en esta entrada.

Y no es eso lo que buscan.

6. Nuestra tecnología especial de traducción asistida por computadora, desarrollada especialmente para nuestra empresa, se traduce en importantes ahorros para nuestros clientes.

Hoy por hoy, todo el mundo usa tecnologías informáticas, incluidos los traductores. Algunos usan herramientas de memoria llamadas TAC, o ‘traducción asistida por computadora’, y otros no. Son herramientas muy útiles para algunos tipos de traducción —como, por ejemplo, para actualizar manuales de computadoras o impresoras donde se repite mucho texto—, pero no tanto (en mi humilde opinión) para la traducción de patentes, y son completamente inútiles, por ejemplo, en la traducción de novelas o material publicitario.

Uno de los grandes problemas de estas herramientas es que algunas agencias de traducción tratan de pagar menos o incluso nada por las palabras y oraciones que se repiten en el texto (llamadas coincidencias totales y coincidencias parciales en la jerga de las TAC). De esa forma, los traductores pasan a ser poco más que un procesador de textos obligado a respetar estricta y servilmente las condiciones que se le imponen a través de la herramienta TAC omnisciente, muchas veces engañados por la agencia de traducción gracias al artificio matemático del software que realiza el recuento de palabras.

Difícil creer en esta fórmula como una garantía de calidad, aunque desde el punto de vista de algunas agencias de traducción sea sin duda una excelente forma de pagar lo menos posible a sus traductores —si es que podemos llamarlos de esa manera—.

Los ahorros logrados (es decir, el dinero que no se paga a los traductores) a veces se traspasan al cliente, al menos en parte, y a veces no.

7. Imágenes retocadas de jóvenes sexis que posan como traductores experimentados en los sitios web de algunas agencias de traducción.

Las rubias sexis son el modelo favorito en estos casos, aunque a veces también recurren a pelirrojas y morenas, y al menos una de ellas lleva lentes y esboza en su rostro perfecto un aire meditabundo para dar la impresión de que en ese preciso instante está muy concentrada en un problema de traducción particularmente complicado. También pueden usar fotos de hombres guapos, incluso alguno que parezca fisicoculturista y tenga algunas canas, y de preferencia que representen al menos tres orígenes étnicos diferentes.

Por lo general, el uso de este tipo de imágenes significa que la agencia no quiere revelar quiénes son los verdaderos encargados del sitio web, las más de las veces porque son personas monolingües que carecen totalmente de las cualidades necesarias para desempeñar su labor. De ahí que los clientes potenciales vean imágenes especialmente retocadas para que se sientan a gusto con este tipo de ilusión: modelos de atractivas facciones que poco o nada tienen que ver con el mundo de la traducción.

¿A qué hombre no le gusta ver una foto de una rubia, pelirroja o morena sexi? Pero si yo fuera un cliente que necesita traducir documentos importantes, antes bien me gustaría saber exactamente quiénes son las personas que se encargarán de traducir mis documentos, o al menos quiénes gestionarán el proceso de traducción.

Las buenas agencias de traducción, aquellas que son dirigidas por traductores o gestores de proyecto competentes, suelen hacer alarde de la formación y las cualidades de las personas que ofrecen servicios especializados de traducción o de gestión a los clientes más exigentes, y no necesitan imágenes retocadas de jóvenes sexis que nunca han traducido nada en sus cortas y amenas vidas.

 

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