viernes, 19 de septiembre de 2014

La Presidencia Municipal de Tuxtla Gutiérrez.


Cueva de ladrones, nido de corrupción y hogar de egos insatisfechos.

Por Lic. Pedro G. García R.

 

Por la capital del estado de Chiapas y desde 1988, cuando la Presidencia Municipal estaba bajo el mandato de Enoch Cancino Casahonda (1988-1989, PRI) han “desfilado” una pléyade de políticos que han estado al frente del gobierno de la ciudad. Diferentes mandatos, diferentes partidos, diferentes nombres, pero un común denominador, la corrupción.

Unos más, otros menos, pero todos han sido partícipes y cómplices de la corrupción. Hubo quienes tuvieron un paso gris, opaco; nada rescatable de su “mandato”, pero eso sí, se hincharon de dinero del erario y dejaron a la capital endeudada y DESTROZADA por satisfacer sus egos. Otros, a su paso dejaron estelas de destrucción, cadenas de corrupción y “trabajos de remodelación y embellecimiento” de la ciudad capital.

Algunos, como Enoch Cancino Casahonda (1988-1989, PRI), Enrique Esquinca Méndez (1989-1991, PRI), Julio César García Cáceres (1991-1993, PRI) Federico Luis Salazar Narváez (1993-1995, Independiente), Enoch Araujo Sánchez (1995-1998, PAN), Sofía Altamirano Borges (2010, PRD), Flor Coello Trejo (2010, PRI)  y Felipe Granda Corzo (2012, PAN), pasaron por la Presidencia Municipal sin pena ni gloria, pero con una estela de corrupción detrás de ellos; propiciada por ellos o no, la permitieron y con los personajes que se rodearon, la promovieron. 

En un caldero aparte, se cuecen personajes como Francisco Antonio Rojas Toledo (1998-2001, PAN), Victoria Rincón Carrillo (2002-2004, PAN), Rosario Pariente Gavito (2006-2007, PRI), Jaime Valls Esponda (2008-2010, PRD, PT, Verde Ecologista y Convergencia), Seth Yassir Vázquez Hernández (2011-2012, PRD, PAN, PANAL y CONVERGENCIA).

El primero se caracterizó por su prepotencia, protagonismo y su egolatría. Bajo su mandato se incrementó el “diezmo” a 15% parejo; todos los “servicios públicos” causaban honorarios, los trámites se complicaron y sólo con $$$ se demostraba el “interés” por resolver “su asunto” por parte del ciudadano. En su egolatría Paco mandó cambiar las banquetas del Centro Histórico y llenarlas de bancas y luminarias de hierro forjado. Dejó de herencia el “Eje Vial” en su tramo Laguitos-Salida a San Fernando, no sin antes “asegurar” que dicho trabajo se realizó bajo los estándares de calidad más elevados y garantizó, dando “su palabra de honor” que NO se volvía a invertir en “arreglar” dicha vialidad en al menos 15 años; así mismo mandó levantar el asfalto de la Quinta Norte, asegurando que el nuevo trabajo, permanecería sin daño al menos 15 años (nicamente proporcionándole “mantenimiento” de conservación).

Vicky Rincón, una jarocha radicada en esta ciudad y que llenó las dependencias con sus familiares y amigos, además de que se hinchó las bolsas del dinero recibido a cambio de “favores” (caso Mc Donald’s vs Burger King), donde la nefasta mujer, obligó a los dueños de Burguer King a pavimentar la calle 23 Poniente Sur como “pago” a la multa recibida como consecuencia de construir 2 cm de barda, fuera de la propiedad. Así mismo, durante su gobierno se vendían los permisos para bares y cantinas al “mejor postor” y, cuando Vicky así lo consideraba, negaba los permisos a pesar de que ya “se habían puesto a mano”. La corrupción de Vicky llegó al grado de que, para trabajar en Tuxtla, no importando el giro del negocio o sí se le trabajaba al municipio, había que “hacer un donativo” de $2500.00 por obtener un permiso, además de “obsequiarle2 algo a Vicky!!!

Su corrupción llegó al extremo de mandar quitar TODOS los semáforos de la Avenida Central, para cambiarlos por semáforos inteligentes que se suponían “agilizarían” el tráfico, la empresa a la que le “asignaron” esta tarea, pertenece a su papá y hermano; otro gran negocio para Vicky fueron las “boyas” divisorias, negocio que pertenecía a su esposo!!!

Con Rosario Pariente las cosas no cambiaron, la corrupción siguió creciendo y el nepotismo e influyentismo se hicieron patentes, los permisos de bares y cantinas que se otorgaban, pertenecían a Exclusivas en Tuxtla, negocio familiar de la Presidenta; los negocios con licencia de Grupo Modelo, eran hostigados, clausurados y multados todos los días y a lo largo y ancho de la cabecera municipal.

Esta excelsa Presidenta, mandó quitar bancas, luminarias y semáforos inteligentes que había en la Avenida Central, además de que comenzó su propia “remodelación”, las obras, a cargo de empresas “fantasma” propiedad de amigos y parientes.

Jaime Valls Esponda, se caracterizó por ser un presidente Municipal muy cerrado y muy manipulable, fue dejado en el cargo por Juan Sabines Guerrero quién, desde la Casa de gobierno, le decía que hacer y qué no hacer. Perjudicó a los comerciantes del Centro Histórico al permitir que los ambulantes se adueñaran de las banquetas de calles y avenidas; los permisos para todo tenían un costo “extra” (que se pagaba por debajo del agua. Decidió seguir perjudicando la circulación del Centro Histórico al cambiar drenaje, levantando calles y avenidas sin ton ni son. Las obras? A cargo de familiares y amigos. Su gestión, llena de corrupción (quizás por ser una continuación de la vorágine iniciada por Juanito), fue opaca, gris y llena de ineptitud.

De Yassir, no hay mucho que decir, siguió la misma línea de corrupción, sin ideas claras, siendo un vil lacayo de Sabines, sin capacidad de liderazgo, pero con un hambre de dinero y una sed de poder indescriptibles!!!  En sus dos años de desgobierno, destruyó lo que quedaba del Centro Histórico y acabó con los negocios establecidos (que sus antecesores no habían arruinado). Repartió las obras entre sus amigos y familiares, no sin antes llevarse su tajada (el diezmo se incrementó al 20 %) y se “desaparecieron” millones de pesos del erario sin una explicación y mucho menos rendición de cuentas.

Del actual Presidente Municipal solo se puede decir que no tiene idea de lo que pasa a su alrededor, solo se preocupa por salir en la foto, inaugurar cualquier cosa, para que la gente piense que está trabajando duro. Se rodeó de gente ambiciosa y corrupta (igual que él) y no se han dado a basto para “gastarse” el dinero de la Federación (que no ejercieron en el 2013) en obras viales, levantando a diestra y siniestra todo lo que pueden, perjudicando no solo la vialidad en la Capital, sino a los comerciantes establecidos que han perdido lo que invirtieron por la falta de apoyo y de responsabilidad de parte de las autoridades. El groso de las obras en general, ha sido otorgado a empresas que vienen de Puebla, Veracruz, Tabasco y del Distrito Federal, mientras que las obras pequeñitas fueren “asignadas” vía el 30 %. Las barrabasadas cometidas por esta administración hacen más que evidente el nivel de corrupción de la misma, pues realizan las obras en etapas y ya que se “terminó” la primera, viene la segunda etapa, donde la “nueva” empresa, rompe, perfora y hasta destruye lo que la primera hizo, para poder llevar a cabo “su parte”, una vez entregada por esta segunda empresa, entra al quite una tercera, que hace lo mismo que la anterior y así, se la pasan “trabajando” todos los días y en horarios “pico” para que la gente vea que están “laborando”, mientras ellos se llenan los bolsillos con las dádivas y trinquetes que hacen.

De Juan José Sabines Guerrero se pueden decir muchas cosas, baste decir que su administración, aunque breve, dio para que él y muchos de sus amigos se hicieran de dinero, se basó en la demagogia estilo PRIísta de los años 60’s, donde le daba por un lado al que no tenía y se guardaba otro tanto y más para él. El Centro Histórico se transformó en un verdadero caos pues las obras de “remodelación” fueron más para satisfacer su ego que para beneficiar a la Capital y sus habitantes.

Durante su administración se crearon programas sin ton ni son y se trajeron eventos de talla internacional (box, conciertos, programas de televisión, etcétera) y se “gastaron” millones de pesos en promocionarlos. Se crearon compañías “fantasma” que le hacían los trabajos de publicidad, promoción y de imagen (con miras a convertirse en gobernador, cargo que terminó ostentando).

De los Presidentes Municipales de los últimos tiempos, el trienio de Juan (que no terminó por irse a buscar la gubernatura) puede considerarse como el más corrupto, ineficiente, demagogo y lamentable. Su campaña de “Agua para todos, todos los días” fue un fraude más que continúa hasta el día de hoy; se “invirtieron” millones de pesos (dineros que se repartieron entre él y sus más cercanos colaboradores) en desarrollar la infraestructura hidráulica de Tuxtla, para que todavía se siga racionando el vital líquido y se entregue (sí es que hay suerte) 2 ó 3 veces por semana.

Presidentes Municipales van y vienen y Tuxtla cada vez está peor, no se avanza y cada vez está más destruida la Ciudad Capital, sin que nadie haga nada.

Después de todo lo vivido, surgen varias preguntas: ¿Hasta cuando la ciudadanía lo seguirá permitiendo? ¿Llegará el día en que Tuxtla parezca una verdadera ciudad? ¿Dejarán los políticos corruptos que Tuxtla sea de verdad una Ciudad Capital? ¿Los destinos de Tuxtla están sentenciados a que se siga hundiendo?

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