sábado, 7 de septiembre de 2013

Pobre México


POBRE MÉXICO

Por Lic. Pedro G. García R.

 

El día de hoy y viendo todas las invitaciones a las marchas que se publican a nivel nacional, a través de las redes sociales y en diferentes medios de comunicación, veo y confirmo con tristeza que en México, no importan los derechos de la ciudadanía, aquí, todos pueden protestar por lo que sea, tomar calles, plazas públicas, bloquear calles y carreteras; pueden desquiciar ciudades a nivel nacional, perjudicar a comerciantes, a ciudadanos que buscan llevar dinero a sus casas, a microempresarios, a estudiantes (los niños sin clases SON ESTUDIANTES) y no pasa nada. Las autoridades por temor al “juicio” de las mayorías, permiten que haya desmanes para que no los tachen de represores.

         Las marchas pueden ser violentas, los manifestantes pueden escudarse en el anonimato y al hacerlo, tienen el permiso de robar, de dañar vehículos, de agredir a quién o quienes se les pongan enfrente; pueden atacar a la policía lanzando bombas molotov, golpeándolos con tubos, con piedras, con palos, con lo que sea y no pasa nada.

         Puede salir el PEJE invitando a los mexicanos a marchar, alegando la defensa del petróleo, sin tener la más mínima idea de lo que dice (pueden ver la entrevista de Sarmiento hoy a las 00:00 hrs.) pues se pasa hablando de las reservas en México (se estima se acaben en 10 años) y no sabe que decir acerca de las perforaciones profundas, en la entrevista no se cansa de hablar de los artículos 27 y 28, sin hablar de los cambios que se llevaron a cabo y del por qué de su inconformidad. Su ignorancia de la misma reforma es evidente,  pues él habla de privatización y venta de PEMEX sin un sustento y sólo se limita a repetir los artículos reformados, también hace referencia a ex-Presidentes (a los que no se cansó de llamar VENDE PATRIAS, RATEROS, FUNESTOS en sus campañas como candidato presidencial y ahora los eleva a casi héroes nacionales).

         Puede salir a la calle cualquiera que entre sus filas cuente con delincuentes probados, como el caso de los Anarquistas, quienes cuentan entre sus filas con Jesse Alejandro Montaño, quién es uno de los anarquistas consignados tras los desmanes del domingo pasado y que tiene un amplio historial delictivo.

         En fin, en México todo se puede, siempre y cuando las “expresiones” de violencia SEAN LLEVADAS A CABO POR UNA MULTITUD, ya que sí un ciudadano se atreve a protestar en forma individual, se va a la cárcel y lo acusarán de terrorista, de homicidio en grado de tentativa, de asociación delictuosa, de lavado de dinero, de evasión fiscal y de TODOS los delitos que le puedan imputar.

         En México, puedes ser un ex-gobernador (Luis Armando Reynoso Femat, Aguascalientes) que defraudó al erario y caminar libremente por las calles, todos los jueces te otorgarán amparos; puedes ser ex-gobernador (Andrés Granier Melo) acusado de evasión fiscal, por $3, 000, 000.00 de pesos y tener una multa de $50, 000.00 pesos (incluyendo recargos), mientras un ciudadano (que sí paga impuestos) puede recibir un par de multas (por errores en tu contabilidad, causadas por tu contador) y tu “adeudo” con Hacienda, exceder los $20, 000, 000.00 (tengo prueba de ello);

Puedes ser líder sindical de PEMEX y no ser tocado ni encarcelado a pesar de haberse enriquecido ilícitamente, pues eres parte del “sistema”; puedes llegar a obtener una “curul” en el Congreso y no trabajar, no asistir a tus sesiones, dormirte al interior de tu Cámara, viajar con tu familia a donde sea, con cargo al erario, recibir compensaciones por “realizar” el trabajo por el que te contrataron, recibir incremento de salario, de aguinaldo y vacaciones cada año, a pesar de que la economía nacional esté cada vez peor, pero no pasa nada pues ellos controlan todo.

En México, puede surgir un vivales como Andrés Manuel López Obrador, que se pelea con sus ex-amigos del PRD y crea un nuevo partido político que le permite seguir sangrando al erario por al menos otros 6 años (24 años no se le han hecho suficientes), pues se niega a trabajar, pero eso sí, puede proponer mega marchas para hacerle creer a la gente que realmente le preocupa el país y su gente pobre, no importando que gracias a esas marchas y plantones provocan el cierre de micro empresas que dejan sin trabajo a esos que dice “defender”.

Pobre de mí México, tan lleno de rateros, oportunistas, delincuentes, vándalos, políticos corruptos, partidos políticos que sólo sirven para enriquecer a sus creadores y luego verlos desaparecer, que se llenan las bolsas con los dineros del pueblo, ese que dicen “defender” y que al final, sólo demuestran que son unos vividores, sanguijuelas, inútiles y corruptos que utilizan a estos partidos para obtener hueso, aunque ellos no sirvan para nada; tan lleno de políticos “chapulines”, que pasan de un puesto público a otro, que sin un dejo de vergüenza, cambian de partido pues en el que se encuentran no los dejan “servir” al pueblo (más bien servirse del pueblo).

Pobre Patria Mía, tan llena de corrupción, de trampa, de vándalos, de seudo-estudiantes, de seudo-maestros, de seudo-periodistas, de seudo-comunicadores, de narcotraficantes, empresarios sin escrúpulos, de sindicatos,  de ricos cuyo único propósito es hacerse más ricos a costillas de los más necesitados, un país lleno de pobres que cada vez lo son más; una patria con hambre, con un campo olvidado, con crisis permanente, con micro, pequeño y medianos empresarios que no pueden seguir sosteniendo la economía del país; unos maestros que no quieren educar a los niños y jóvenes; un país sin valores, sin respeto a los demás, sin unión, sin interés por cambiar.

Pobre México, dueño de bastos yacimientos de petróleo, que “pertenece” a los mexicanos, pero que el dinero, producto de su venta, va a dar a manos de una sarta de rateros corruptos, a su sindicato, a sus empleados vía bonos, pero que al resto de “sus dueños” nos llegan los “beneficios” de ser propietarios, en gas y gasolinas cada vez más caras y de baja calidad!

Pobre Patria Mía, dividida en dos, diametralmente opuestas, el México de los privilegiados, llámense políticos, empresarios ricos, periodistas corruptos, intelectuales cercanos al poder, en fin, todos aquellos que se saben dueños del país y el otro México, el de la clase trabajadora, la clase no pudiente, la que vive sin privilegios, la que tiene que partirse el alma para poder llevar comida a su casa, esa clase trabajadora que es víctima de la delincuencia, la que utiliza el transporte público, a la que asaltan y matan por quitarle los pocos pesos que le restan para llegar al fin de la quincena, ese México que para los privilegiados sólo existe cuando lo necesitan, el resto del tiempo lo ignoran y menosprecian.

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