sábado, 8 de febrero de 2014

Harry Truman, Presidente No. 43 de los Estados Unidos.


 Harry
& Bess Truman.

No parece real, pero lo fue.

Harry Truman fue un tipo de Presidente muy diferente a lo habitual. Él tomó quizás las mismas o más importantes decisiones con relación a la historia de los Estados Unidos, de lo que hicieron sus 42 predecesores. Sin embargo y, como muestra de su grandeza, podemos ver lo que hizo después de abandonar la Casa Blanca.

La única propiedad que tenía al momento de morir, era la casa donde vivía con su esposa Bess, que se encuentra en  Independence, Missouri, la cual ella había heredado de sus padres y, exceptuando los años en que vivieron en la Casa Blanca, ellos vivieron ahí toda su vida.

Cuando él culminó su trabajo como Presidente en 1952, sus ingresos estaban conformados únicamente por la pensión que recibía del ejército de los Estados Unidos y que era por $13,507.72 dólares al año. El Congreso, al darse cuenta de esto, le concedió una “compensación” y después una pensión retroactiva de $25,000.00 al año.

Después de que el Presidente Eisenhower tomó posición del cargo, Harry y Bess condujeron de regreso a casa, NO HUBO ningún agente del Servicio Secreto que los acompañara.

Cuando le ofrecieron empleo en grandes corporativos, con salarios altos, los rechazó, argumentando: “No es a mí a quién quieren, Ustedes quieren a la oficina del Presidente y esa no me pertenece, le pertenece a los ciudadanos de los Estados Unidos y esa oficina no está a la venta”

Aún después, el 6 de mayo de 1971, cuando el Congreso de los Estados Unidos se estaba preparando para entregarle una Medalla de Honor para su cumpleaños número 87, él la rechazó y escribió: “No considero haber hecho nada relevante como para ser galardonado con una medalla, ya sea del Congreso o alguna otra”.

Como Presidente, siempre pagó por todos sus gastos de viaje y alimentación. Los políticos modernos han encontrado un nuevo nivel exitoso de sacar provecho a la Presidencia, llegando a amasar cuantiosas fortunas. Hoy en día, muchos políticos en el Congreso han encontrado también la manera de volverse extremadamente ricos mientras disfrutan los frutos de sus puestos públicos, pues sus oficinas están a la venta al mejor postor!

El buen Harry Truman tenía razón cuando dijo: “Mis opciones en la vida eran, convertirme en un pianista de prostíbulo o un político y, para ser sincero, creo que es muy difícil encontrar alguna diferencia”.

 

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