jueves, 20 de febrero de 2014

México país lleno de maravillas tan falto de ciudadanos


México país lleno de maravillas tan falto de ciudadanos

Lic. Pedro G. García Rementería

 

         Un país lleno de bendiciones, con todo tipo de vegetación, de fauna silvestre, de petróleo, de mar, de montañas, de selvas, de bosques, de desiertos, de volcanes, de valles, de cultura, de tesoros arquitectónicos, de ruinas per-colombinas, en fin, tan lleno de cosas y tan vacío de ciudadanos.

         México es un país que se nutre de esperanza y que los mexicanos terminamos por ofuscar y hasta de atentar contra esa misma esperanza; nada satisface los deseos de los mexicanos, sí se hace algo, porque se hace y, sí no se hace, por no hacerlo, al final, el país es el que paga las consecuencias.

         Somos un país lleno de agachones, de arribistas, de inconformes, de insatisfechos ante lo que tenemos y frustrados por lo que no tenemos; nos “colgamos” del éxito de unos cuantos en la victoria y los destruimos en la derrota. Nadie se salva, el que hoy es un héroe mañana es un villano; quién nos salva de la derrota, lo injuriamos cuando provoca la derrota.

         Sí unos delincuentes, “disfrazados” de estudiantes, toman con violencia su casa de estudios, nos quejamos de que las autoridades NO hacen nada y les recriminamos que les permitan hacer y deshacer a su antojo, sí las autoridades proceden a impedirles los actos vandálicos, son unos desgraciados, autoritarios; sí las autoridades no detienen a los delincuentes, son unos ineptos, corruptos, ineficientes, etcétera, pero sí los detienen, son unos desgraciados porque no respetan los derechos humanos, de esos mismos delincuentes, que intentaron matar y en muchos casos lograron matar a los miembros de las fuerzas armadas que decidieron enfrentarlos en beneficio de los mexicanos.

         Se detiene a un miembro del crimen organizado y los reflectores van dirigidos a sus derechos humanos, no importando que estos mal vivientes han violado los derechos de ciudadanos y de sus familiares; pero eso sí, que la víctima no sea miembro del México preferencial porque entonces sí, los mexicanos nos indignamos y exigimos justicia.

         Pobre México, tan lleno de exigencias y de indiferencias, nada nos complace y peor aún, nada nos conmueve a trabajar unidos para salir adelante; sí el candidato de un partido gana, todos aquellos en su contra lo maldicen, lo insultan, lo denóstan, lo hacen centro de sus burlas y todo lo que haga o deje de hacer, es motivo para que se metan con él; los mexicanos renegamos de quién conduce nuestro destino, en vez de poner nuestro esfuerzo para trabajar en favor de cambiar al país, a sus gobernantes, a sus autoridades. Es más fácil escudarse en el anonimato de las masas y desde ahí, lanzar improperios contra todos, somos un país lleno de agachones, de sanguijuelas que lo único que nos importa es lo que tengo, lo que me toca, por eso, merecemos lo que tenemos, un país acéfalo, en donde a los políticos sólo les interesa llegar para hacerse ricos, para asegurarle el futuro a sus seres más cercanos, sin importarles los mexicanos y lo peor de todos es que a los mexicanos no nos importa, mientras llevemos agua a nuestro molino.

         Viajamos por la vida quejándonos de todo y de todos, pero cuando tenemos la posibilidad de lograr un cambio, haciendo lo que es correcto, presionando a nuestros dirigentes, simplemente nos agachamos, escondemos la cabeza y nos damos la vuelta... qué triste es...

         Sí hay logros, no hay apoyos y, cuando los hay, no se consiguen los logros, somos una raza diferente a la de nuestros ancestros, orgullosos portadores de su cultura, de su gallardía, de su raza, nosotros, ya lo dijo Octavio Paz, somos una raza diferente, sin raíces, sin orgullos, sin gallardía, no somos enteramente criollos ni españoles, somos una mezcla de muchas razas y de ninguna, somos un híbrido sin raíces, sin cultura, vacíos de autenticidad y de orgullo, por lo que buscamos el beneficio personal aún a costa de los demás. Pobre México...

         Una cosa es segura, llegarán tiempos de cambio, en donde ya no existan esos dos México, uno para privilegiados y otro para el resto de los mortales, pero como no sabemos unirnos, la oportunidad se la llevará el viento y, nuestro querido México, continuará a la deriva, lleno de un vacío civil... 

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